Oh, gran diezmador de esta nuestra sociedad. Me halaga su visita a mi casa. Esas palabras que dice, y hace que digan los demás, me llenan de orgullo... Y vergüenza, ojala algún día, mi mente subdesarrollada, sea capaz de entender lo que quiere decir.
Sus actos revolucionarios que nadie entiende por una gran desgracia, y que no tienn demasiada repercusion...
Oh, Sr. Intolerancia, gran diezmador de esta nuestra sociedad... Sea bienvenido a esta mi casa, Reino de la Anarquía, donde cada palabra suya será silenciada y cada acto será devuelto.
... No es usted apreciado aquí...
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Sensaciones