Gimotea acurrucado en la cama. No se cree que esto le haya podido pasar a él
¡A él! ni mas ni menos... Pero asi ha sido, su
peor pesadilla se ha vuelto en su peor realidad. Se ha vuelto
dependiente, se ha vuelto drogadicto. Pero no de ningun tipo de sustancia, sino de algo mucho peor...
Es el
esclavo de sus labios,
adicto a sus curvas,
desea tanto el roce de su piel, que venderia su alma al mismo lucifer. Quiere oir su voz cerca de su oido, aunque sea para contarle como el cabron al que
ella ama le ha jodido. Quiere abrazarla y acariciar
su suave pelo rubio.
"Es como un angel..." Piensa, "Un maldito angel que me tiene endemoniado"
Siente el
frio que entra por la ventana, hasta eso la recuerda a
ella, ama el viento, el ama cuando este la despeina, y entre maldiciones y risitas intenta peinarse con las manos. El frio le recuerda mucho a
ella, el frio del
vacio que deja en su cuarto, cuando esta tirada en la cama, y el recostado en la silla, escuchando musica, hablando de
nada, pensando en
cosas bastante distintas. El frio de sus cariños y arrumacos, no es que piense que no le quiere... Solo que no lo hace como a el le gustaria. El frio de
sus lagrimas derramarse sobre su hombro...
"Maldición" Vuelve a pensar "Debe ser una bruja, o una malvada hada vanidosa, como me tiene rendido ante ella"
Coge uno de los cojines de su cama con toda
delicadeza, y se lo pone en la cara.
"Huele a ella..."
Cierra los ojos, respira hondo
su aroma y siente el
frio en los pies. Es hora de soñar con
ella, es hora de sucumbir a
sus pesadillas, es hora de sucumbir a
ella.